El riesgo cero como objetivo
El traslado de un bebé de 500 o 700 gramos a través de ascensores y pasillos representa un "capítulo aparte" de altísimo riesgo. Las doctoras Teresita Herrera y Carla Ovalles explican que movilizar a un paciente intubado y hemodinámicamente lábil puede comprometer su vida. Por ello, se acondicionó una sala específica dentro de Neonatología que funciona como quirófano de alta complejidad. “Acá el paciente está esperando en la unidad en la que está desde que nació, mientras, el mundo está girando a su alrededor, el protagonista es el bebé y los demás giramos alrededor de él: el cirujano viene a horario, se cambia tranquilo y el paciente está en el mismo lugar, lo que se moviliza es el escenario”, explica la Dra. Ovalles.
Tecnología de vanguardia: La incubadora Giraffe
Uno de los pilares de este avance es la incubadora Giraffe, una pieza de ingeniería médica que se transforma según la necesidad:
Un equipo de 15 personas para un paciente de 500 gramos
Contrario a lo que podría pensarse, operar a un bebé diminuto requiere más personal que una cirugía de adultos. Cerca de 15 profesionales (anestesistas, instrumentadoras, enfermeras especializadas y cirujanos) se coordinan en un espacio reducido, donde la precisión es milimétrica y el manejo postquirúrgico (el otro 50% del éxito) queda en manos de enfermería neonatal, quienes conocen al paciente desde su nacimiento y tienen la especialización necesaria para el cuidado posterior hasta recibir el alta médica.
La Doctora Ovalles explica que “operar un paciente de este tipo es muy complejo y la gente quizás no lo dimensiona, no es lo mismo la aorta de un adulto que la de un bebé, que puede tener dos milímetros. Hay aspectos delicados como la regulación de temperatura y el cuidado de las vías endovenosas, todo es muy pequeño y frágil”.
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